Trastornos de ansiedad

Entre los trastornos de ansiedad, se encuentran la ansiedad propiamente, las fobias y el trastorno obsesivo compulsivo de los que ya hemos hablado en los apartados anteriores. A parte de estos trastornos podemos encontrar dentro de este encuadre, las crisis de ansiedad o pánico y el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) y el Trastorsno por Estrés Postraumático (TPE). Hablaremos de estos tres últimos de forma un poco descriptiva para saber diferenciarlos.

 

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)

    La persona se encuentra prácticamente todo el día intranquila, y sucediendo durante gran parte de su vida. Tiene tendencia a preocuparse excesivamente por casi cualquier cosa o a raíz de cualquier detalle sin importancia, p.ej. a raíz de haber visto un accidente en la TV, pensar repetidamente la posibilidad de que algún conocido sufra un accidente, o padecer una enfermedad sobre la que leyó algo. Suelen tener dificultad para conciliar el sueño, se acuestan dando vueltas a las preocupaciones que le han rondado en la mente, durante el día. Otros síntomas son dolores musculares y cefaleas (tensión muscular), sensación de respirar con dificultad, nauseas, mareos y sudores, irritabilidad, nerviosismo y dificultad para concentrarse/atender lo que está haciendo.

 

El tratamiento suele ser combinado, psicofármacos (normalmente benzodiazepinas o buspirona) para poder reducir la ansiedad y psicoterapia cognitivo-conductual dirigida a reeducar para aprender a controlar la ansiedad, a reconocer cómo se construye y a modificar los modos de pensar que conducen a su aparición. Se emplean técnicas como relajación, manejo del estrés y la retroalimentación (técnica en la que se miden cambios físicos como la tensión muscular etc., el paciente aprende a reconocer la aparición de la ansiedad y a controlarla) y la terapia cognitiva.

Trastorno por crisis de ansiedad o pánico

   La ansiedad es episódica (no  constante),  la persona sufre momentos de angustia cortos (habitualmente inferiores a 1 hora) muy intensos y sin desencadenante aparente. La experiencia es igual que la que se tiene ante una amenaza brusca y seria, como puede ser enfrentarse a un asalto a un animal.  La reacción de pánico es, en principio, una reacción adaptativa en los animales, es decir, a través de ella se aprende, p. ej., que no debe enfrentarse a un tigre cuando ha sufrido pánico al verlo. El problema es que las crisis se producen sin nada que amenace aparentemente o directamente a la persona. El hecho de experimentar una crisis de pánico aislada en una situación de estrés brusco e intenso no implica un trastorno por crisis de angustia, y es relativamente normal.  Pero cuando las crisis se repiten suelen ser de índole patológica.

 

El tratamiento también suele ser combinado, psicofármacos (benzodiazepinas a corto plazo y los antidepresivos son muy efectivos a largo plazo (inhibidores selectivos recaptadores serotonina (ISRS).

 

Trastorno de Estrés Postraumático

     Este trastorno se produce después de haber sufrido un acontecimiento muy traumático (gran catástrofe,  agresión o  atentado). Cualquier ser humano, tras haber sufrido un estrés de gran intensidad presenta un periodo de tiempo adaptativo, en el que pueden darse síntomas de ansiedad y depresión que desaparecen progresivamente y aunque no se olvide nunca lo ocurrido, se aprende a superarlo. Cuando esto no ocurre comienza el trastorno de estrés postraumático.  La sintomatología es principalmente de tipo ansioso, aunque también se producen síntomas depresivos como tristeza, sentimientos de culpa por haber sobrevivido, o por no haber podido evitar lo ocurrido, alteraciones del sueño,  insomnio y pesadillas relativas al suceso.  Dificultades para concentrarse, tendencia a revivir el acontecimiento en forma de imágenes ( “flashbacks”) y a rememorar el acontecimiento tras cualquier estímulo que se asocie (p.ej, un portazo hace revivir una explosión). La probabilidad de sufrir estos síntomas depende de características de la persona y de lo sucedido, es menos probable que se produzca si la víctima puede hacer algo tras la catástrofe como ayudar a otras víctimas. El TEP se presenta con mayor probabilidad tras actos de agresividad y crueldad humana, que tras acontecimientos traumáticos naturales o fortuitos.

 

El tratamiento requiere intervenciones en crisis (para evitarlos) y psicoterapia. El tratamiento farmacológico de los síntomas ansiosos suele hacerse con benzodiazepinas y antidepresivos si son necesarios. Para el tratamiento de las reviviscencias o “ flashbacks” se emplean estabilizadores del ánimo.

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